Las liquidaciones vinculadas a delito y el plazo del procedimiento inspector
Una de las actuaciones profesionales que más enseña acerca de las patologías tributarias es, sin duda, la realización de periciales en procedimientos por delito fiscal. Patologías que, en la mayor de los casos, vienen protagonizadas por los contribuyentes, ya que estamos, usualmente, ante los casos más graves de fraude fiscal.
Sin embargo, tampoco faltan actuaciones de la Administración tributaria que, como mínimo, son muy discutibles. En breve espacio de tiempo he tenido la ocasión de analizar dos supuestos en los que, una vez superado el plazo máximo de duración de las actuaciones inspectoras o próximo a ser superado y, como consecuencia de ello, consumada la prescripción en vía administrativa respecto de determinado tributo y ejercicio, la Administración dicta propuesta de liquidación vinculada a delito.
Esta forma de actuar plantea varios interrogantes. En primer lugar, cuestiona los verdaderos motivos que conducen a la Inspección, en estos casos, a dictar liquidación vinculada a delito y a formular la correspondiente denuncia. En el caso más grosero que he podido constatar, ocurre que, respecto del mismo ejercicio y las mismas facturas reputadas como falsas, se dicta liquidación vinculada a delito en Impuesto sobre el Valor Añadido, mientras que se sigue en vía administrativa por el Impuesto sobre Sociedades. La única diferencia es, en este caso, el transcurso del plazo de prescripción administrativa en el primer tributo, no sucediendo así en el segundo. Como decimos, estamos ante una patología y, por tanto, constituye la excepción y no la regla, pero sucede.
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