La jurisprudencia tributaria ante el reto de apaciguar el fuego cruzado entre el doble tiro, el tiro doble y la segunda arma
No parece lo más acertado acudir al léxico belicista para identificar las relaciones entre la Administración tributaria y los ciudadanos, por muy enconadas que en ocasiones puedan llegar a ser. Pero, ciertamente, las expresiones tiro único y doble tiro han adquirido carta de naturaleza en los propios textos del Tribunal Supremo. En realidad, hay un cierto gusto en trasladar este lenguaje al enfrentamiento procesal, donde ha llegado a adquirir relevancia constitucional la igualdad de armas entre los contendientes.
Como es sabido, uno de los tópicos que vienen protagonizando el debate casacional tributario de nuestro siglo es el relativo a la facultad de la Administración tributaria para reiterar liquidaciones previamente anuladas. El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana propuso que la Administración tributaria dispusiera de un tiro único y, por tanto, que anulada una liquidación tributaria -por las razones que fueran, formales o materiales- no fuera posible que se dictara una segunda de coincidente alcance material y temporal corrigiendo el tiro y subsanando el defecto causante de la anulación.
El Tribunal Supremo, sin embargo, y con una relevante fractura inicial, rechazó este planteamiento a partir de la sentencia de 19 de noviembre de 2012, recurso en interés de la ley núm. 1215/2011, en la que se fijó como doctrina que “La estimación del recurso contencioso administrativo frente a una liquidación tributaria por razón de una infracción de carácter formal, o incluso de carácter material, siempre que la estimación no descanse en la declaración de inexistencia o extinción sobrevenida de la obligación tributaria liquidada, no impide que la Administración dicte una nueva liquidación en los términos legalmente procedentes, salvo que haya prescrito su derecho a hacerlo, sin perjuicio de la debida subsanación de la correspondiente infracción de acuerdo con lo resuelto por la propia Sentencia.". Desde entonces, la Administración tributaria ha disfrutado en el ámbito de la aplicación de los tributos -del que quedan excluidas las sanciones- de una segunda oportunidad, conocida como doble tiro, con fundamento en los principios constitucionales de eficacia administrativa y justicia tributaria. Si la liquidación se anula por razones formales o por una incompleta instrucción del expediente imputable al obligado tributario, el tiro se corrige mediante la retroacción en sentido propio al momento en que se cometió la infracción y la ulterior finalización del procedimiento con su nueva liquidación. En el caso de anulación por razones sustantivas o de fondo se ha descartado la posible retroacción y se ha suscitado una casuística más compleja. Veamos.
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